Ajuntament de Beniarjó versión Castellano

castellano

Ajuntament de Beniarjó versió en Valencia

valencià

Ajuntament de Beniarjó historia

Historia de Beniarjó antes de convertirse en la baronía de los March.

Beniarjó es un pueblo de la Safor situado en la ribera del río Alcoi, rodeado de naranjos y conocido por su vinculación con la figura del poeta Ausiàs March, señor de la baronía y una de las figuras más importantes de las letras valencianas.
La presencia de primeros pobladores en Beniarjó debe remontarse a épocas en los que la agricultura y la ganadería estuvieran consolidadas, ya que las condiciones del suelo, de carácter pantanoso, no tendría ningún interés para poblaciones cazadoras.
En los siglos VII-VI a. C. se instalan poblados ibéricos como el del Rabat de Rafelcofer. Las tierras de Beniarjó serían intensamente cultivadas. Sin embargo sería la colonización romana la que más huella dejó en el término relacionada con la vía comercial que atravesaba Beniflà-Daimús y que conectaba con la calzada Xàtiva-Dénia. En la època imperial (siglo I d.C.) se consolida la villa romana de Pardines, situada en los términos de Beniarjó y Almoines.
La crisis del siglo III provocó el abandono de alguno de los asentamientos romanos y que la población se refugiase en núcleos más grandes para poder defenderse mejor. En el siglo VIII, bajo la dominación musulmana, el término pasó a depender de la medina de Ondara y posteriormente de la de Valencia.

Beniarjó surge como una alquería musulmana con una distribución de acequias y un entramado urbano en forma de piña y dividida por la acequia madre, y los llamados huertos acotados en el lado del río, el derecho de regadío del cual permanecerá hasta el siglo XIX "sin sujeción a ningún turno". Las casas seguían la tradición de la casa patio.
La llegada de los musulmanes llevó la verdadera revolución agrícola. Se introdujeron especies hortícolas como nísperos, dátiles, alcachofas, caña de azúcar, etc., y las nuevas técnicas de la agricultura intensiva de regadío: norias movidas por caballerías, azudes. La expansión agrícola y mercantil hizo que aparecieran grandes ciudades como Dénia y Xàtiva. Relacionado con Beniarjó, aparece el asentamiento de Pardines, que se encontraba en la parte baja del molino de Tola. Para proteger la alquería de Beniarjó se construye una muralla con dos torres.
El año 1238 el rey Jaime I de Aragón y conde de Barcelona conquistaba Valencia. La Safor quedaba incorporada a Valencia y a los musulmanes se les prometía conservar sus leyes, costumbres, lengua y religión, pero sobre ellos se impuso la dominación feudal.
Beniarjó fue concedida en 1247 al caballero catalán Ramon Castilla, quien había participado en la conquista a cambio de una contribución fiscal. Los musulmanes propietarios de las tierras pasaron a ser colonos, aparceros del nuevo señor. Tras estar vinculada a esta familia pasó a manos del caballero valenciano Lluís de Boïl, señor de Manises, y en la década del 1360, Boïl y sus sucesores se dicen "señores del lugar y baronía de Beniarjo, el lugar de Pardines...". El señor de Manises vende las tierras en 1376 al caballero Pere March, procurador general de Alfonso de Aragón, señor de Gandia.



Historia de Beniarjo
La alquería islámica de Beniarjó en el siglo XIII

La primera aparición de la Baronía de los March.

Los March eran señores de Eramprunyà, en la comarca del Garraf. Pere March I fue consejero de Pedro el Ceremonioso hacia el 1338, y poseía tierras en el reino de Valencia y una casa en el rabal de la Xerea. Los bienes de Valencia son transmitidos a su hijo residente en Barcelona y este a su turno a su hijo Pere March II(1369), que servía como procurador al señor de Gandia y marqués de Villena, Alfonso de Aragón. En el transcurso de un contencioso judicial que complicaba la gestión feudal de Boïl y las pérdidas de dinero que implicaba, éste decide vender la baronía de Beniarjó a Pere March, a quien es transferida a partir del 1376-1377.
Pere March, señor de Beniarjó (1376-1413) construye un palacio gótico al lado de una de las antiguas torres musulmanas del siglo XII. La casa disponía de patio de armas, graneros, caballerizas, un lugar para trabajar y una capilla. Las obras son ampliadas a partir de 1384.
Pere March se casó dos veces. Su primera mujer fue Constança, con quien tuvo tres hijos; con la segunda¸ Elionor Ripoll, el cuarto: Ausiàs March, que nació en Beniarjó. Pere March hace donación de sus bienes patrimoniales mediante testamento el 9 de diciembre de 1412.
La primera aparición de Ausiàs March en la vida pública como señor de la baronía de Beniarjó, en calidad de "doncel", fue en las Cortes Valencianas de 1415 convocadas por Ferran I de Antequera. Un año después, conoce a Alfonso el Magnánimo, al que seguiría en la primera expedición a Córcega y Cerdeña, y después al Magreb.
Mientras tanto, la baronía de Beniarjó era administrada por su madre Elionor, que se preocupó de aumentar el patrimonio.

Tras sus experiencias militares reside en el desaparecido palacio real de Valencia, en la dehesa de la Albufera y a Beniarjó, hasta que un enfrentamiento con un magnate valenciano le aparta de la alta sociedad y deja su residencia en el palacio real de Valencia. Desde 1428 a 1451 alterna su vida entre su casa de Gandía y el palacio de Beniarjó.
En 1437 se casa con Isabel Martorell, hermana de Joanot Martorell, el autor del Tirant lo Blanch, la cual muere dos años después. A raíz de su muerte, Ausiàs March toma posesión de las tierras de ella, pero también de sus deudas, de tal manera que en 1444 el gobernador del reino le embarga el feudo de Xaló y lo saca a subasta.

En 1443, Ausiàs se casa en segundas nupcias con Joana Descuerna y viven en la casa de Gandia y el palacio de Beniarjó. Por esta época, el caballero y poeta se traslada con su mujer a Valencia, en la calle de las Avellanas, y deja la gestión del feudo a Miquel Valles.
En 1454 muere su mujer en Valencia y él decide volver a vivir entre Gandía y Beniarjó (1455-1457), donde construye el barrio de Quatre Cantons, la acequia y el azud, y lleva a cabo la extensión del cañamelar y el regadío en los secanos del Alfàs. Sus empresas concluyeron con la construcción del puente sobre Serpis para comunicar las tierras de los moros y el palacio. La baronía pasa en esos momentos por una fase de expansión, ratificada por un aumento demográfico.
Los últimos años de su vida se ven oscurecidos por la muerte infligida a Francesc Vilanova y por el proceso alzado contra él, y las dilaciones judiciales. A su muerte, la baronía la deja a Jofre de Blades y a su mujer, tras la muerte de su primogénito.

La crisis de la Baronía. De los March a los Tolsà.

Los parientes de Eramprunyà invalidan el testamento de Ausiàs March, y se abre un período de litigios en la baronía por el aprovechamiento del agua, las construcciones necesarias para eso y la incapacidad para pagar los intereses de las deudas. Ante esta situación, el gobernador de Valencia se ve obligado a subastar la baronía, y la compra Joan Tolsà de Ripoll en 1481, que se convierte en señor de Beniarjó y Pardines. El primer año se reconstruye el señorío y vuelven los vasallos huidos ante el peligro de que sus bienes inmuebles fueran embargados con la crisis. Sin embargo, el nuevo señor de las tierras de Beniarjó continuará sus enfrentamientos con el señor de Gandia por el aprovisionamiento del agua.



Historia de Beniarjo
El lugar de Beniarjó, a la muerte de Ausiàs March, 1459.

Baronía Tolsà-Montcada.

El año 1502, Beniarjó pasa a formar parte de la gran propiedad de los Tolsà-Montcada. La población de Beniarjó y Pardines aumentó considerablemente gracias a la prosperidad agraria y mercantil. Los nuevos propietarios reforman el castillo-palacio al gusto renacentista. La nueva baronesa manda destruir el viejo edificio gótico de los March y la torre anexa. En su lugar alzó un alcázar con cuatro torres y patio de armas en el interior.

La época de riqueza comercial se vió interrumpida por la Guerra de las Germanías.
El año 1554, la baronía pasa a manos de Pere de Montcada, conde de Aitona. El nuevo señor cambia el sistema de explotación de las tierras por el sistema de arrendamiento.
A principios del siglo XVII, el comercio del azúcar entra en decadencia, y la despoblación obliga a buscar nuevos colonos, a los que se les ofrecen condiciones más ventajosas que a los moriscos. Los nuevos colonos, procedentes de varios lugares, se asientan en las tierras de Beniarjó.



Historia Beniarjo
El lugar y baronía de Beniarjó, el año 1609.

El Beniarjó moderno.

En el siglo XVIII se inicia en España la Guerra de Sucesión. Los habitantes de Beniarjó se dividieron en austriacistas y borbones, como el resto del país. Durante este siglo continuó la decadencia económica de un pueblo la población del cual estaba compuesta por una mayoría de mano de obra y una oligarquía burguesa.

A raíz de la Guerra de la Independencia y de la crisis del Antiguo Régimen, empieza un período de esplendor para Gandía, protagonizado por una burguesía terrateniente que luchará por la abolición de los privilegios mantenidos hasta aquel momento. El beneficiario de esta lucha será el pequeño labrador. No ocurrirá lo mismo en Beniarjó, que se convertirá en un municipio más del partido judicial de la Huerta de Gandía tras luchar por la desaparición del dominio señorial, los censos y la partición de las cosechas, y por la agua con los regantes de Gandía.

Los años centrales del siglo XIX se caracterizarían por una ofensiva judicial por parte de los regantes de Gandía contra los regantes de Beniarjó, por el asunto secular del agua de riego. La vecindad labradora, obligada a pagar miles de reales en abogados por las multas impuestas por la utilización del agua, apenas tenía para comer el año 1854, cuando el pueblo se vió afectado terriblemente por la epidemia de cólera.

Beniarjó subsiste con la exportación de la pasa y el cultivo y el comercio de tomates. No obstante, persisten enfermedades como el cólera y las infantiles, lo cual ratifica su debilidad económica y sanitaria. La situación cambia con el trazado del ferrocarril Alcoi-Gandia-Grau (1893).



Historia de Berniarjo
Billetes de época

En el comienzo del siglo XX tuvo lugar la crisis comercial de la pasa, lo cual obliga a los habitantes de Beniarjó a cambiar el cultivo de la vid por el de la naranja y la manipulación y envasado de frutas y verduras (1905) y se crea la cooperativa del Consumo, con el objetivo de ayudar a las familias a comprar alimentos básicos.
Al comienzo de 1919 los vecinos de Beniarjó comienzan a plantar masivamente naranjos y a invertir en almacenes para la comercialización de los cítricos. Aumenta la fabricación de cajas para embalajes y se necesita mano de obra. El cambio de trayectoria económica produce el enriquecimiento de los vecinos de Beniarjó. Es la época dorada de la naranja, que se verá interrumpida por la Guerra Civil y los años de aislamiento y autarquía (1940-48) en los que la exportación de naranja queda suspendida hasta que se reanuda hacia el 1954 y, con eso, también el auge económico.



Historia de Beniarjo
"Cromo" del almacén exportador de Baptista Isnardo y "Cromo" de Angeles Isnardo.

Historia de Beniarjo


Las tierras de Beniarjó eran las más productivas de España. El sistema de propiedad era el minifundio, pero su rentabilidad era alta, por el precio que conseguía la naranja en los mercados.
A partir de 1960 el sector agrario deja de ser el sector productivo más importante en la economía de Europa desplazado por los sectores industriales y de servicios, y Beniarjó acusará la crisis. Los trabajos agrícolas pasarán a ser a tiempo parcial, se cierran los almacenes y empieza la emigración a la ciudad de Gandia (1980-90).

Actualmente, las tierras de cultivo del municipio comprenden aproximadamente el 76 por ciento del término, y predominan los cultivos tradicionales de regadío, vinculados a las acequias Comunes de Gandia y d' En March. Predominan los cítricos, con 212 hectáreas, y de ellos el naranjo comprende 208 hectáreas. Para organizar el sistema de riego existe la comunidad de regantes de los pozos del Progreso y del Alfàs, además del Sindicato de Riegos.
El sector industrial está representado por la pequeña y la mediana empresa situadas en el mismo casco urbano, mientras que el polígono está situado fuera, en el oeste de la carretera de Almoines. En el polígono podemos encontrar empresas relacionadas con las telecomunicaciones como Tecatel, almacenes de frutas y otras industrias auxiliares. El sector de la madera está representado por carpinterías como Serpis y Gandia. También hay maquinaria agrícola.



Historia de Beniarjo
Una nueva vista del pueblo para el siglo XXI.